Jaquelin Morillo Remesnitzky es Directora de la carrera de Administración Pública de la Universidad San Sebastián e investigadora en las áreas de democracia, comportamiento político y análisis institucional. Su agenda combina análisis cuantitativo avanzado, diseño institucional y políticas públicas. Es estudiante doctoral del Núcleo Milenio MEPOP. 

José Velázquez Cabezas es estudiante de tercer año de la carrera Administración Pública en la Universidad San Sebastián y Asistente de investigación. Sus temas de interés son análisis institucional y políticas públicas. 

El ciclo electoral de 2025 ofrece una oportunidad clave para evaluar la profundidad de la paridad legislativa en Chile. Como resultado de la elección, y mirando primero los números generales, el Senado experimentará un aumento en la representación femenina, pasando de 12 a 16 senadoras, mientras que la Cámara de Diputadas y Diputados baja un escaño para pasar de 53 a 52 diputadas electas. 

La aplicación consecutiva de la paridad de entrada asegura presencia descriptiva, pero no se traduce en mejoras equivalentes en competitividad o permanencia. La brecha en reelección es ilustrativa: solo el 52% de las mujeres que buscaron renovar su mandato lo lograron, frente al 59% en el caso de los hombres, lo que evidencia que la incumbencia sigue siendo un recurso ligeramente más favorable para estos últimos. A pesar de ello, la conformación del Congreso 2026 refleja avances en recambio generacional y diversificación profesional, especialmente entre las mujeres. Estos cambios amplían la pluralidad deliberativa, aunque continúan operando dentro de estructuras partidarias que restringen la igualdad sustantiva.

Las elecciones legislativas del 16 de noviembre de 2025 constituyeron un punto de inflexión para el sistema político chileno, al redefinir la distribución del poder legislativo en un contexto marcado por la fragmentación partidaria, la desconfianza institucional y una demanda creciente por igualdad sustantiva en la representación. La literatura comparada ha destacado que la presencia de mujeres en los parlamentos amplía la legitimidad democrática y diversifica los marcos deliberativos al integrar experiencias tradicionalmente subrepresentadas (Phillips, 1995). Sin embargo, esta representación descriptiva no siempre se traduce en capacidad real de incidencia, ya que el peso político de las mujeres depende de su acceso a posiciones estratégicas, de su participación en comisiones relevantes y de los recursos institucionales y partidarios que logren movilizar (Mansbridge, 2013). Estudios recientes sobre representación sustantiva muestran que los cambios más profundos ocurren cuando las legisladoras influyen estructuralmente en la agenda y no solo ocupan escaños (Celis y Childs, 2020). En América Latina, investigaciones sobre paridad han documentado que el aumento de candidaturas femeninas puede coexistir con barreras informales como la asignación de cupos con baja competitividad, la desigual distribución del financiamiento y la persistencia de prácticas partidarias masculinizadas (Franceschet y Piscopo, 2014; Piscopo et al, 2024).

Este marco conceptual permite analizar de manera más precisa la composición del Congreso correspondiente al periodo 2026-2030. En el Senado, la representación femenina aumenta significativamente, pasando de 12 mujeres electas en 2021 a 16 en 2025. En contraste, la Cámara de Diputadas y Diputados mantiene prácticamente la misma proporción. Estas cifras, no obstante, no evidencian necesariamente un fortalecimiento equivalente de las oportunidades de acceso a cupos competitivos ni una mejora en las condiciones de permanencia institucional de las mujeres, manteniendo la representación femenina en la cámara baja apenas por sobre el treinta por ciento.

 

Distribución por ideología 

La distribución de escaños según ideología revela patrones consistentes. En ambos periodos, los bloques de izquierda y centroizquierda concentran un mayor número de mujeres electas: en 2025, el 62% de las senadoras y el 58% de las diputadas provienen de estos sectores. En contraste, la derecha, que en 2022 apenas contribuía con una senadora y 9 diputadas, aumenta su presencia femenina, alcanzando 4 senadoras y 13 diputadas en 2025. Este crecimiento se explica en parte por la paridad obligatoria, que empuja a los partidos que históricamente habían presentado pocas candidatas a incorporarlas en posiciones más competitivas, especialmente en el Senado. No obstante, esta diversificación ideológica no implica necesariamente igualdad sustantiva, ya que la asignación de roles estratégicos, como presidencias de comisión, vocerías o participación en comisiones de alta influencia, no siempre siguen el mismo ritmo de apertura observado en las candidaturas.

 

Reelección e incumbencia

El análisis de la reelección muestra diferencias moderadas entre mujeres y hombres. De las 42 diputadas que buscaron renovar su periodo, 22 lo consiguieron. Esto equivale al 52%. En cambio, de los 71 candidatos, solo 42 mantuvieron su escaño, consiguiendo un 59% de reelección. Esta brecha, de siete puntos porcentuales, indica que la reelección favoreció ligeramente más a los hombres en este ciclo electoral. Si bien la literatura ha documentado que diversos factores, como la trayectoria previa, las redes territoriales y la visibilidad política, pueden influir en estos resultados (Franceschet y Piscopo, 2014; Piscopo et al, 2024), la evidencia del ciclo 2026-2030 permite señalar únicamente que las diferencias existen pero no son de gran magnitud y se mantienen dentro de rangos observados en otros contextos comparables.

 

Edad y recambio generacional

El Congreso electo en 2025 introduce transformaciones positivas que amplían la diversidad descriptiva del sistema político. El recambio generacional es una de las más relevantes. Las mujeres de la Cámara Baja presentan un promedio de 46 años, mientras que los hombres promedian 48. En el Senado, la diferencia es aún mayor: 47 años para las mujeres y 56 para los hombres. Esto sugiere la incorporación de liderazgos más recientes, con trayectorias menos tradicionales y con formas de trabajo asociadas a agendas contemporáneas, digitalización y mayor cercanía territorial.

 

Diversificación profesional

En cuanto a las profesiones, las integrantes de la Cámara de Diputadas y Diputados, para el periodo 2022-2026 se distribuían entre profesiones como el derecho, la salud, las comunicaciones y ocupaciones técnicas, mientras que los hombres se concentraban fuertemente en el derecho (33%) y en diversas ingenierías. Para la Cámara Baja del periodo 2026-2030, las mujeres presentan una composición más heterogénea, con mayor presencia en ingeniería, ciencias sociales, comunicaciones y agro, mientras que los hombres mantienen la primacía del derecho, pero aumentan levemente las ingenierías, las comunicaciones y los perfiles técnicos.

En el Senado, para el periodo 2022-2026 las profesiones de las mujeres se concentraban en derecho (42%) y ciencias sociales, mientras que los hombres se agrupaban principalmente en derecho (29%) e ingeniería (24%). Para el nuevo Senado, las mujeres amplían su distribución hacia ingeniería, salud y educación, y los hombres diversifican moderadamente con mayor presencia en ingeniería, salud y profesiones técnicas.

En conjunto, la evidencia muestra que el nuevo Congreso presenta mayor diversidad profesional, especialmente entre las mujeres, mientras que los hombres mantienen una estructura más concentrada en derecho, aunque con señales de apertura hacia nuevas áreas.

 

Tendencias generales congreso 2022 y congreso 2026

Los datos muestran que en el nuevo Congreso los bloques de izquierda continúan aportando la mayor proporción de mujeres, pero aumenta también la presencia femenina en colectividades de derecha y en pactos emergentes. Esto es particularmente evidente en el Senado, donde algunos partidos de derecha duplican o triplican su representación femenina respecto del Congreso saliente. Los partidos de centro, en cambio, experimentan una disminución en el número de mujeres electas, producto de su contracción electoral.

 

Tomando en cuenta todos los datos disponibles, el nuevo Congreso presenta una composición más diversa que el saliente en términos de edad, profesión y distribución ideológica. Sin embargo, esta diversidad no se traduce de manera inmediata en igualdad sustantiva. La presencia femenina en el Senado aumenta, pero la Cámara se mantiene estable; la competitividad electoral sigue siendo asimétrica y la incumbencia continúa siendo más favorable a los hombres. Aunque se observa una diversificación profesional, las profesiones históricamente asociadas al poder político, especialmente el derecho, siguen concentrándose en los hombres, mientras que las mujeres amplían su presencia de forma más acelerada, pero sin una redistribución equivalente del capital político interno.

La literatura muestra que los avances sustantivos en representación requieren no solo presencia numérica o diversidad descriptiva, sino transformaciones en las prácticas institucionales y los incentivos partidarios (Celis y Childs, 2020; Franceschet y Piscopo, 2014). El caso chileno confirma esta tendencia: la paridad formal desde la norma se muestra sólida; no obstante, los mecanismos y dinámicas que estructuran la competencia, la distribución de roles estratégicos y la acumulación de poder continúan beneficiando en mayor medida a los hombres.

 

Referencias:

Phillips, A. (1995). The politics of presence. Oxford University Press.

Mansbridge, J. (2013). Should Blacks represent Blacks and women represent women? A contingent “yes”. The Journal of Politics, 61(3), 628–657.

Celis, K., & Childs, S. (2020). Feminist democratic representation. Oxford University Press.

Franceschet, S., & Piscopo, J. M. (2014). Sustaining gendered practices? Power, parties, and elite political networks in Chile. Politics & Gender, 10(2), 228–249.

Piscopo, J. M., Thomas, G., Siavelis, P., & Hinojosa, M. (2024). Lessons from a late adopter: feminist advocacy, democratizing reforms, and gender quotas in Chile. Journal of Politics in Latin America, 16(1), 3-26.

Piscopo, J. M. (2016). When informality advantages women: Quota networks, electoral rules and candidate selection in Mexico. Government and Opposition, 51(3), 487-512.

Krook, M. L. (2010). Quotas for women in politics: Gender and candidate selection reform worldwide. Oxford University Press.